El aprendizaje invertido es un enfoque pedagógico donde la instrucción directa se realiza fuera del aula y el tiempo presencial se utiliza para desarrollar actividades de aprendizaje significativo. Con este modelo, los estudiantes estudian por su cuenta y practican conceptos clave durante la clase, recibiendo retroalimentación de los profesores. El aprendizaje invertido se basa en cuatro pilares: ambientes flexibles, cultura de aprendizaje, contenido dirigido y facilitadores profesionales.