El documento resume varias formas en que la tecnología puede ayudar en el proceso de lectura, incluyendo mejorar la fluidez en el reconocimiento de palabras, facilitar el aprendizaje de vocabulario a través de glosarios y diccionarios electrónicos, y desarrollar lectores estratégicos mediante entrenamiento en estrategias de lectura. Sin embargo, señala que la evidencia sobre los efectos de la tecnología en algunas áreas como la comprensión y la activación del conocimiento previo es limitada.