La práctica docente se desarrolla en contextos sociales e institucionales específicos y se distingue de la práctica pedagógica, la cual se centra en la relación docente-alumno en el aula. Ambas prácticas son vistas como prácticas sociales que implican incertidumbre y características distintivas, afectadas por diversas lógicas y condicionamientos. El análisis crítico de estas prácticas es vital para comprender su complejidad y las dificultades que enfrentan los docentes en su rol profesional.