CARACTERISTICAS MICROSCOPICAS
Estructuras del sedimento
Células
Células epiteliales: Usualmente presentes en bajas cantidades en orina, pueden clasificarse en tres
tipos de acuerdo al origen dentro del sistema genitourinario:
Células escamosas: Son células grandes, con citoplasma abundante e irregular
y núcleo central y pequeño. Pueden provenir del epitelio vaginal o de la porción
distal de la uretra. Un número elevado de ellas puede sugerir contaminación
vaginal o uretritis.
Células transicionales: Son células más pequeñas que las escamosas, de
contorno redondeado y con núcleo central. Provienen del epitelio que cubre la
pelvis renal, vejiga y uretra proximal. Pueden verse en elevado número en
pacientes con litiasis renal.
Células tubulares renales: Son redondas y algo más grandes que los
leucocitos, con un núcleo redondo central. Su presencia en número aumentado
se asocia a condiciones que causan daño tubular, incluyendo necrosis tubular
aguda, pielonefritis, reacciones tóxicas, rechazo de injertos, y pielonefritis. En el
síndrome nefrítico, estas células pueden cargarse de lípidos, pasando a llamarse
cuerpos ovales grasos, siendo reconocidas con microscopio de luz polarizada al
presentar las características "cruces de Malta".
Cilindros
La presencia de cilindros indica casi siempre la presencia de una enfermedad renal, aunque la
evidencia de alguno de ellos (hialino y granuloso) puede encontrarse en personas sanas tras grandes
esfuerzos físicos.
Por lo general la cilindruria cursa con proteinuria, ya que los cilindros se originan por el espesamiento
de las proteínas o su precipitación sobre todo en el túbulo distal.
Los cilindros son estructuras longitudinales que se corresponden con la luz de los túbulos y que
pueden contener diferentes elementos.
Existen diversos tipos de cilindros:
Cilindros hialinos: Está compuestos por una proteína de alto peso molecular
(mucoproteina de Tamm-Horsfall) que se produce y elimina en cantidades muy
pequeñas en condiciones normales. Estos cilindros son homogéneos, incoloros,
transparentes y poco refringentes, por lo que son fáciles de omitir. Pueden
aparecer en forma aislada en personas sanas o tras la administración de
diuréticos potentes como la furosemida. Nefrótico. No es raro detectar cilindros
hialinos con inclusiones celulares (eritrocitos, leucocitos, epitelio tubular), lo que
determina la presencia de enfermedad del parénquima renal.
Cilindros granulosos: Ocasionalmente pueden aparecer en personas sanas,
aunque su presencia se relaciona con enfermedades agudas y crónicas del riñón.
Suelen ser más grandes que los hialinos y presentar inclusiones granulares. No
es raro observar una mezcla de cilindros hialinos y granulosos
Cilindros céreos: Suelen ser más anchos que los hialinos, muestran una
refringencia mucho mayor y no son fáciles de omitir. Presenta muescas o
hendiduras finas en sus bordes, que se dirigen perpendicularmente al eje
longitudinal del cilindro.
Su presencia indica siempre una enfermedad renal crónica grave en un paciente
con insuficiencia renal crónica avanzada, pero en ocasiones puede observarse
en la fase de recuperación de la diuresis luego de una período de anuria
Cilindros epiteliales: Están compuestos de epitelio tubular descamado. Su
presencia se aprecia especialmente en la fase de recuperación de la diéresis
luego de una falla renal aguda por necrosis tubular isquémica o tóxica. Son poco
frecuentes
Cilindro leucocitario: Se producen cuando ocurre una exudación intensa de
leucocitos y al mismo tiempo se eliminan proteínas por el túbulo. Su presencia
tiene fundamental importancia ya que demuestra que la inflamación es de origen
renal, casi siempre, a causa de una pielonefritis
Cilindros eritrocitarios: Se componen de eritrocitos hinchados que se adhieren
a una sustancia fundamental hialina. Indican siempre el origen renal de la
hematuria y por consiguiente se trata de un hallazgo muy valioso. Aparecen
fundamentalmente en la Glomerulonefritis aguda y crónica y también en la
Nefropatía lúpica, panarteritis nodosa, endocarditis bacteriana asociada a
Glomerulonefritis
Cristales
Se componen de eritrocitos hinchados que se adhieren a una sustancia fundamental hialina. Indican
siempre el origen renal de la hematuria y por consiguiente se trata de un hallazgo muy valioso.
Aparecen fundamentalmente en la Glomerulonefritis aguda y crónica y también en la Nefropatía lúpica,
panarteritis nodosa, endocarditis bacteriana asociada a Glomerulonefritis
Uratos: Se encuentran en forma amorfa en orinas ácidas o conformando un
cilindro, lo que puede llevar a confusión. Cuando se eliminan en grandes
cantidades, se reconocen macroscópicamente como un precipitado rojo-pardo
(polvo de ladrillo)
Urato diamónico: Aparece en orinas ligeramente alcalinas como pequeñas
esferas de color amarillo pardo. No tiene ningún significado diagnóstico especial.
Ácido úrico: En la orina ácida pueden adoptar múltiples formas. Son frecuentes
en orinas concentradas, como ocurre en la fiebre, en la gota y en la lisis tumoral
Oxalato de calcio: Es incoloro y muy birrefringente. Es característica su forma
en sobre de carta. Se producen con gran frecuencia luego de la ingesta de
alimento ricos en oxalato
Sulfato de calcio: Se observan como agujas largas y finas. Son raros y sólo se
detectan en orinas muy ácidas.
- Fosfato amónico-magnésico: Se aprecian como formas incoloras en "tapa de
ataúd" en la orina alcalina. Aparecen como consecuencia de la fermentación
amoniacal en casos de bacteriuria marcada
Cistina: Se detectan en orinas ácidas como cuadros hexagonales incoloros. Se
observan en la cistinuria, trastorno congénito de la reabsorción tubular de cistina
Bacterias y Hongos
No están normalmente presentes en la orina, siendo frecuente su presencia en muestras
contaminadas (especialmente sí fueron tomadas con recolector), y en infecciones urinarias. La
presencia de bacterias en muestras de orina sin piuria asociada puede sugerir bacteriuria
asintomática. De los hongos, el más frecuente es la Candida albicans, que puede ser confundida con
eritrocitos.
Células Rojas
Eritrocitos: Aparecen como discos bicóncavos incoloros de alrededor de 7
micrones de diámetro, y están normalmente presentes en la orina en cantidades
bajas (aprox. 5 por CMA). El origen de los glóbulos rojos puede estar en
cualquier lugar del riñón o del árbol urinario, e incluso fuera de éste. Su forma
puede variar con cambios de pH y concentración de la orina, si bien la dismorfia
de mayor importancia clínica se relaciona con la fragmentación y protrusiones de
membrana celular de los hematíes, pues sugieren origen glomerular
Células Blancas
Leucocitos: Son más grandes que los eritrocitos (aprox. 12 micrones) y
presentan núcleos lobulados y gránulos citoplasmáticos. La degeneración propia
de estas células las transforma en piocitos. Pueden originarse en cualquier lugar
del sistema genitourinario y traducen inflamación aguda de éste. Normalmente se
encuentran en recuentos menores a 5 por CMA, aunque pueden estar en número
levemente más alto en mujeres. Las principales causa de leucocituria (o piuria)
son ITU (incluyendo prostatitis y uretritis), glomérulonefritis, nefritis intersticiales,
tumores y por inflamaciones en vecindad (apendicitis, anexitis, etc.).

Caracteristicas microscopicas

  • 1.
    CARACTERISTICAS MICROSCOPICAS Estructuras delsedimento Células Células epiteliales: Usualmente presentes en bajas cantidades en orina, pueden clasificarse en tres tipos de acuerdo al origen dentro del sistema genitourinario: Células escamosas: Son células grandes, con citoplasma abundante e irregular y núcleo central y pequeño. Pueden provenir del epitelio vaginal o de la porción distal de la uretra. Un número elevado de ellas puede sugerir contaminación vaginal o uretritis. Células transicionales: Son células más pequeñas que las escamosas, de contorno redondeado y con núcleo central. Provienen del epitelio que cubre la pelvis renal, vejiga y uretra proximal. Pueden verse en elevado número en pacientes con litiasis renal. Células tubulares renales: Son redondas y algo más grandes que los leucocitos, con un núcleo redondo central. Su presencia en número aumentado se asocia a condiciones que causan daño tubular, incluyendo necrosis tubular aguda, pielonefritis, reacciones tóxicas, rechazo de injertos, y pielonefritis. En el síndrome nefrítico, estas células pueden cargarse de lípidos, pasando a llamarse cuerpos ovales grasos, siendo reconocidas con microscopio de luz polarizada al presentar las características "cruces de Malta". Cilindros La presencia de cilindros indica casi siempre la presencia de una enfermedad renal, aunque la evidencia de alguno de ellos (hialino y granuloso) puede encontrarse en personas sanas tras grandes esfuerzos físicos. Por lo general la cilindruria cursa con proteinuria, ya que los cilindros se originan por el espesamiento de las proteínas o su precipitación sobre todo en el túbulo distal. Los cilindros son estructuras longitudinales que se corresponden con la luz de los túbulos y que pueden contener diferentes elementos. Existen diversos tipos de cilindros: Cilindros hialinos: Está compuestos por una proteína de alto peso molecular (mucoproteina de Tamm-Horsfall) que se produce y elimina en cantidades muy pequeñas en condiciones normales. Estos cilindros son homogéneos, incoloros, transparentes y poco refringentes, por lo que son fáciles de omitir. Pueden aparecer en forma aislada en personas sanas o tras la administración de diuréticos potentes como la furosemida. Nefrótico. No es raro detectar cilindros hialinos con inclusiones celulares (eritrocitos, leucocitos, epitelio tubular), lo que determina la presencia de enfermedad del parénquima renal.
  • 2.
    Cilindros granulosos: Ocasionalmentepueden aparecer en personas sanas, aunque su presencia se relaciona con enfermedades agudas y crónicas del riñón. Suelen ser más grandes que los hialinos y presentar inclusiones granulares. No es raro observar una mezcla de cilindros hialinos y granulosos Cilindros céreos: Suelen ser más anchos que los hialinos, muestran una refringencia mucho mayor y no son fáciles de omitir. Presenta muescas o hendiduras finas en sus bordes, que se dirigen perpendicularmente al eje longitudinal del cilindro. Su presencia indica siempre una enfermedad renal crónica grave en un paciente con insuficiencia renal crónica avanzada, pero en ocasiones puede observarse en la fase de recuperación de la diuresis luego de una período de anuria Cilindros epiteliales: Están compuestos de epitelio tubular descamado. Su presencia se aprecia especialmente en la fase de recuperación de la diéresis luego de una falla renal aguda por necrosis tubular isquémica o tóxica. Son poco frecuentes Cilindro leucocitario: Se producen cuando ocurre una exudación intensa de leucocitos y al mismo tiempo se eliminan proteínas por el túbulo. Su presencia tiene fundamental importancia ya que demuestra que la inflamación es de origen renal, casi siempre, a causa de una pielonefritis Cilindros eritrocitarios: Se componen de eritrocitos hinchados que se adhieren a una sustancia fundamental hialina. Indican siempre el origen renal de la hematuria y por consiguiente se trata de un hallazgo muy valioso. Aparecen fundamentalmente en la Glomerulonefritis aguda y crónica y también en la Nefropatía lúpica, panarteritis nodosa, endocarditis bacteriana asociada a Glomerulonefritis Cristales Se componen de eritrocitos hinchados que se adhieren a una sustancia fundamental hialina. Indican siempre el origen renal de la hematuria y por consiguiente se trata de un hallazgo muy valioso. Aparecen fundamentalmente en la Glomerulonefritis aguda y crónica y también en la Nefropatía lúpica, panarteritis nodosa, endocarditis bacteriana asociada a Glomerulonefritis Uratos: Se encuentran en forma amorfa en orinas ácidas o conformando un cilindro, lo que puede llevar a confusión. Cuando se eliminan en grandes cantidades, se reconocen macroscópicamente como un precipitado rojo-pardo (polvo de ladrillo)
  • 3.
    Urato diamónico: Apareceen orinas ligeramente alcalinas como pequeñas esferas de color amarillo pardo. No tiene ningún significado diagnóstico especial. Ácido úrico: En la orina ácida pueden adoptar múltiples formas. Son frecuentes en orinas concentradas, como ocurre en la fiebre, en la gota y en la lisis tumoral Oxalato de calcio: Es incoloro y muy birrefringente. Es característica su forma en sobre de carta. Se producen con gran frecuencia luego de la ingesta de alimento ricos en oxalato Sulfato de calcio: Se observan como agujas largas y finas. Son raros y sólo se detectan en orinas muy ácidas. - Fosfato amónico-magnésico: Se aprecian como formas incoloras en "tapa de ataúd" en la orina alcalina. Aparecen como consecuencia de la fermentación amoniacal en casos de bacteriuria marcada Cistina: Se detectan en orinas ácidas como cuadros hexagonales incoloros. Se observan en la cistinuria, trastorno congénito de la reabsorción tubular de cistina Bacterias y Hongos No están normalmente presentes en la orina, siendo frecuente su presencia en muestras contaminadas (especialmente sí fueron tomadas con recolector), y en infecciones urinarias. La presencia de bacterias en muestras de orina sin piuria asociada puede sugerir bacteriuria asintomática. De los hongos, el más frecuente es la Candida albicans, que puede ser confundida con eritrocitos. Células Rojas
  • 4.
    Eritrocitos: Aparecen comodiscos bicóncavos incoloros de alrededor de 7 micrones de diámetro, y están normalmente presentes en la orina en cantidades bajas (aprox. 5 por CMA). El origen de los glóbulos rojos puede estar en cualquier lugar del riñón o del árbol urinario, e incluso fuera de éste. Su forma puede variar con cambios de pH y concentración de la orina, si bien la dismorfia de mayor importancia clínica se relaciona con la fragmentación y protrusiones de membrana celular de los hematíes, pues sugieren origen glomerular Células Blancas Leucocitos: Son más grandes que los eritrocitos (aprox. 12 micrones) y presentan núcleos lobulados y gránulos citoplasmáticos. La degeneración propia de estas células las transforma en piocitos. Pueden originarse en cualquier lugar del sistema genitourinario y traducen inflamación aguda de éste. Normalmente se encuentran en recuentos menores a 5 por CMA, aunque pueden estar en número levemente más alto en mujeres. Las principales causa de leucocituria (o piuria) son ITU (incluyendo prostatitis y uretritis), glomérulonefritis, nefritis intersticiales, tumores y por inflamaciones en vecindad (apendicitis, anexitis, etc.).