La catarata congénita es cualquier opacidad en el cristalino presente al nacer o en los primeros meses de vida. Puede deberse a causas genéticas o metabólicas, o ser secundaria a infecciones maternas. El tratamiento quirúrgico es la mejor opción para evitar la ambliopía, consistente en extraer la catarata e implantar una lente intraocular, con oclusión del ojo sano para estimular la visión del ojo afectado.