La bacteria Clostridium botulinum produce una potente neurotoxina que causa el botulismo. Crece en alimentos mal enlatados o conservados de forma inapropiada. Los síntomas incluyen debilidad muscular, dificultad respiratoria y parálisis. Se previene esterilizando adecuadamente los alimentos o calentándolos a temperaturas que destruyan la toxina.