El documento discute el tema del bilingüismo precoz desde perspectivas biológicas, psicológicas y sociológicas. Examina si existe una plasticidad neurológica que facilite el aprendizaje de lenguas en la primera infancia o si hay una predisposición hereditaria a aprender la lengua materna. Aunque algunos autores apoyan la teoría de la herencia, la mayoría concluyen que la influencia ambiental es más importante y que cualquier niño puede aprender cualquier lengua.