El comercio en España es vital, representando el 14% de la economía y ocupando al 16% de la población activa. Se clasifica en minorista y mayorista, influenciado por factores de localización y cambios en la demanda y oferta, como la modernización y el crecimiento del comercio electrónico. A su vez, el comercio exterior presenta un déficit tradicional compensado con ingresos por turismo e inversiones extranjeras.