La espectroscopía infrarroja es una técnica analítica utilizada en química orgánica para identificar moléculas a través de la absorción de radiación infrarroja, lo que provoca excitación vibracional en los enlaces. Cada grupo funcional presenta un espectro único, facilitando la correlación entre compuestos conocidos y desconocidos mediante la identificación de bandas características en el espectro IR. La teoría detrás de la espectroscopía incluye conceptos sobre vibraciones moleculares y acoplamientos mecánicos, que influyen en la intensidad y frecuencia de las bandas observadas.