El estrés es una reacción del organismo ante demandas o amenazas evaluadas como peligrosas, lo que puede llevar a un síndrome de adaptación que se manifiesta en tres fases: alarma, resistencia y agotamiento. Aunque el estrés puede ser útil al motivar y aumentar el rendimiento, el estrés crónico puede resultar perjudicial para la salud, afectando múltiples órganos y contribuyendo a diversas enfermedades. La gestión del estrés implica tanto cambios personales como en el entorno, buscando un equilibrio que fomente el bienestar.