La ira es una emoción primaria que se manifiesta cuando un organismo no puede lograr una meta u obtener una necesidad. Provoca activación fisiológica y comportamientos agresivos. En los niños pequeños se expresa a través de llantos y agresión, pero a medida que crecen desarrollan formas verbales. El tratamiento incluye terapia conductual, entrenamiento en habilidades sociales y trabajo con la familia para enseñar el control emocional.