La ira es una emoción que surge ante situaciones de frustración o amenaza y se manifiesta a través de la irritación, el enojo y la furia. Si no se controla adecuadamente, puede desencadenar comportamientos agresivos que conducen a un círculo vicioso del que es difícil salir. Es importante aprender a reconocer los desencadenantes de la ira, controlar los pensamientos irracionales y canalizar la energía que genera hacia soluciones constructivas mediante técnicas de relajación y comunicación asertiva.