Este modelo pedagógico romántico se centra en el desarrollo natural del niño. El maestro actúa como un auxiliar que facilita la libre expresión y espontaneidad del estudiante sin evaluarlo. Se presume que los saberes son auténticos por sí mismos y no necesitan ser medidos o estructurados. El ambiente debe ser flexible para que el niño despliegue su interioridad y habilidades naturales sin inhibiciones externas.