La dieta hiposódica se recomienda para personas con hipertensión, insuficiencia renal u otras afecciones. Limita la ingesta de sal a menos de 2,300 miligramos de sodio por día. Esto implica evitar alimentos en conserva, embutidos y otros productos procesados ricos en sodio, y optar en su lugar por verduras, legumbres y frutas frescas. Una dieta bien planificada con estas restricciones puede ayudar a controlar la presión arterial y mejorar la salud.