El suicidio es un acto deliberado con consecuencias letales, frecuentemente asociado a trastornos mentales como la depresión y el abuso de sustancias. Las tasas de suicidio han aumentado significativamente en las últimas décadas, afectando principalmente a hombres y ancianos, y siendo exacerbadas por factores de riesgo como la situación laboral y antecedentes familiares. La evaluación del riesgo y el tratamiento adecuado son esenciales para prevenir este comportamiento y abordar la salud mental de los pacientes.