La asfixia puede producirse por diversas causas como ahogarse, respirar monóxido de carbono o atragantarse con objetos. Esto lleva a una falta de oxígeno en los pulmones y un paro respiratorio. La obstrucción de las vías respiratorias por la lengua flácida, objetos extraños u otros materiales como la mucosidad también puede causar asfixia e impedir la respiración. Se recomiendan varias medidas de seguridad para prevenir la asfixia en niños pequeños, como no dejarlos sol