La escolástica medieval intentó conciliar la fe y la razón, destacando figuras como Tomás de Aquino y Guillermo de Ockham. Tomás defendió que entre el conocimiento de Dios y la naturaleza no hay oposición, y presentó cinco vías para probar la existencia de Dios, como el argumento del primer motor inmóvil. Ockham propuso explicar más con menos conceptos y criticó la teología de su época.