El documento aborda la importancia de transformar la enseñanza al enfocarse en el aprendizaje autónomo y la reinvención de la cultura por parte del alumno, enfatizando el papel del juego como método fundamental en la educación preescolar. Se propone una planificación didáctica que integra el juego en sectores y el diálogo entre diferentes tipos de conocimiento, además de señalar la necesidad de una evaluación formativa que permita a los alumnos regular su propio proceso de aprendizaje. El enfoque aboga por una enseñanza que valore la diversidad de intereses y fomente la participación activa del niño en su proceso educativo.