La punción lumbar permite obtener líquido cefalorraquídeo para análisis diagnósticos o tratamientos intratecales. Se realiza mediante la introducción de un trócar entre las vértebras lumbares después de infiltrar anestesia local. Se toman muestras de líquido y se miden las presiones antes y después de la punción. Requiere posicionar al paciente de forma adecuada y aplicar las técnicas estériles correctamente para evitar posibles complicaciones como cefalea, infecciones o hemorragias