El jabón se ha utilizado durante miles de años para la higiene personal y la limpieza. Es el resultado de una reacción química entre un álcali y un ácido graso. Tradicionalmente se presenta en forma sólida o líquida y se compone de grasas animales o vegetales mezcladas con sosa o potasa. Su función es limpiar las manchas de grasa al disolverlas en el agua gracias a sus moléculas que son tanto hidrofílicas como lipofílicas.