La reforma universitaria, iniciada en 1918 en Córdoba, Argentina, busca democratizar la educación y garantizar la autonomía de las universidades ante el autoritarismo político. Influenció a múltiples activistas y líderes políticos en América Latina, convirtiéndose en un movimiento esencial para la cultura y la enseñanza en la región. A lo largo de la historia, esta reforma sigue siendo relevante, enfatizando la importancia de la educación autónoma para el desarrollo social.