La teoría humanista de la administración emergió tras la crisis de 1929, enfocándose en la importancia del ser humano y su entorno social en el trabajo, en contraste con la anterior teoría clásica. A través del experimento de Hawthorne, George Elton Mayo demostró que la satisfacción laboral y las interacciones sociales influyen significativamente en la productividad de los trabajadores. Aunque esta teoría ofrece ventajas como una mejor comprensión de las necesidades humanas, también presenta desventajas relacionadas con el liderazgo y la cohesión grupal, lo que puede desviar el enfoque de los objetivos empresariales.