La tracción es un tratamiento terapéutico utilizado en traumatología y ortopedia que aplica fuerza de tracción en un segmento corporal para reducir fracturas, aliviar dolor y facilitar intervenciones quirúrgicas. Existen dos tipos principales de tracción: cutánea y esquelética, cada una con características y aplicaciones específicas. La técnica implica un cuidado especial en la colocación y mantenimiento para evitar complicaciones y favorecer la recuperación del paciente.