La Confederación Perú-Boliviana, liderada por Andrés de Santa Cruz, amenazó con convertirse en la principal potencia del Pacífico Sur, despertando la oposición de Chile y Argentina. Chile declaró la guerra a la Confederación en 1836 y Argentina hizo lo mismo en 1837. A pesar de la victoria confederada en la Batalla de Paucarpata en 1837, las expediciones restauradoras de Chile y Perú derrotaron al ejército de Santa Cruz en la Batalla de Portada de Guía en 1838 y la decisiva Batalla de Yung