La organización social del Imperio Incaico se basaba en una estricta jerarquía de tres clases: la realeza encabezada por el Inca en la cima, seguida por la nobleza, y en la base el pueblo. El Inca concentraba todo el poder político, militar y religioso. La sociedad se organizaba en ayllus o grupos familiares unidos por vínculos de sangre, territorio, economía y religión.