El control de calidad de la leche cruda es crucial para asegurar su clasificación y calidad, beneficiando tanto a productores como a consumidores. Se realizan diversas pruebas organolépticas, químicas, bacteriológicas y citológicas para detectar adulteraciones y garantizar el cumplimiento de normas. La responsabilidad del control de calidad recae en todos los involucrados, desde los productores hasta los laboratorios, que deben seguir protocolos estrictos para asegurar resultados confiables.