El benchmarking es una herramienta estratégica que permite a las empresas mejorar su productividad y competitividad al comparar sus procesos y resultados con los de las mejores organizaciones del mundo. Este proceso, que ha evolucionado desde su concepción teórica hace 20 años, implica un análisis sistemático de las prácticas empresariales para identificar áreas de mejora. El benchmarking no solo se puede aplicar en una ocasión, sino que es un proceso continuo que ayuda a las empresas a adaptarse y optimizar sus estrategias en un entorno cada vez más globalizado.