El documento analiza el uso de agentes biológicos en el tratamiento de enfermedades inflamatorias intestinales (EII), destacando el equilibrio entre sus riesgos y beneficios. Se señala que no todos los pacientes requieren biológicos y se establecen criterios para su uso, además de los riesgos de infecciones y linfomas asociados a estos tratamientos. Se concluye que los biológicos tienen un impacto positivo en la evolución de la EII, aunque es crucial comunicar los riesgos absolutos a los pacientes.