El documento explora la aplicación del design thinking en la educación para rediseñar aulas y enfoques de enseñanza, centrándose en las necesidades de los estudiantes. Ejemplos como el profesor Michael Schurr y la escuela primaria Ormondale ilustran cómo la colaboración y la empatía pueden transformar el aprendizaje. Se enfatiza la importancia de que los educadores se conviertan en diseñadores proactivos para abordar los desafíos educativos contemporáneos.