El documento discute los desafíos que enfrentan los sistemas de salud, incluyendo el envejecimiento de la población, el aumento de costos y la introducción de nuevas tecnologías. También destaca la importancia de basar las decisiones clínicas en evidencia científica para mejorar la calidad y reducir la variabilidad en la atención. Propone el uso de guías de práctica clínica fundamentadas en evidencia para lograr estos objetivos.