La clozapina es un antipsicótico atípico de segunda generación que se usa para tratar la esquizofrenia resistente al tratamiento y reducir el riesgo de conducta suicida. Actúa antagonizando los receptores 5-HT2A y D2. Se recomienda una dosis de 300 a 450 mg por día y requiere monitoreo regular de la sangre debido al riesgo de agranulocitosis. Los efectos secundarios comunes incluyen sedación, ganancia de peso, sialorrea y aumento del riesgo de diabetes.