Este documento argumenta que el movimiento "slow" se está aplicando a la educación. Propone que los padres y maestros respeten el ritmo natural de aprendizaje de los niños en lugar de una educación acelerada. Sugiere que los niños aprenden mejor cuando se les da tiempo para equivocarse y desarrollarse a su propio ritmo, en lugar de tratar de alcanzar objetivos antes de que estén listos.