Los fármacos inotrópicos se utilizan para aumentar la contractilidad y el volumen minuto cardiaco a fin de adaptar el corazón a las necesidades metabólicas del organismo. Existen tres clases principales: 1) glucósidos cardiotónicos como la digoxina, 2) agonistas beta-adrenérgicos como la dopamina y dobutamina, y 3) inhibidores de la fosfodiesterasa como la amrinona.