La hipótesis de la persuasión, desarrollada en Estados Unidos desde los años 40, se centra en cómo las diferencias individuales entre receptores afectan su respuesta a los mensajes, dejando atrás la visión mecanicista de la teoría de la aguja hipodérmica. Se destacan cuatro características que condicionan la recepción: interés, exposición selectiva, interpretación selectiva y memoria selectiva, donde cada receptor asimila o rechaza información basada en sus actitudes personales. Esto implica que la comunicación es un proceso más complejo que no se puede reducir a una simple relación estímulo-respuesta.