La lepra es causada por el bacilo Mycobacterium leprae y produce una infección crónica que afecta principalmente los nervios periféricos y la piel, pudiendo también afectar otros órganos. Requiere factores inmunogénicos para desarrollarse y puede producir un espectro de fenotipos clínicos, desde formas indeterminadas hasta lepromatosas. Su diagnóstico se basa en la presencia de lesiones cutáneas con alteración de la sensibilidad o del sistema nervioso periférico.