Este documento presenta el caso clínico de un niño de 7 años que sufrió quemaduras por contacto directo con fuego y gasolina. Fue ingresado al hospital y tratado por quemaduras de primer y segundo grado en el tórax, abdomen, brazos y pierna. Recibió antibióticos, analgésicos y curas quirúrgicas. Presentó fiebre que mejoró con el cambio de antibióticos. Fue referido a una unidad de quemados para injertos debido a la gravedad de sus lesiones.