El documento presenta una fábula sobre seis hombres ciegos que intentan describir un elefante palpándolo. Cada uno toca una parte diferente (flanco, trompa, oreja, etc.) y cree que tiene la descripción completa, cuando en realidad solo captan una parte parcial. La moraleja es que a menudo en debates teológicos los contendientes discuten sin entender realmente el punto de vista del otro.