Un SLA es un acuerdo legal entre una empresa que presta un servicio y un cliente, en el que se establecen las condiciones del servicio y las métricas mínimas que debe cumplir. Un SLA busca garantizar la calidad del servicio mediante indicadores medibles y objetivos de cumplimiento. Debe contener las necesidades de los usuarios, los recursos asignados, los alcances y exclusiones del servicio, así como las responsabilidades de ambas partes.