El síndrome de Stevens-Johnson fue descrito por primera vez en 1922 y se caracteriza por fiebre, conjuntivitis, estomatitis, exantema y ampollas en la piel. Es una reacción severa principalmente a medicamentos donde el sistema inmunológico ataca por error elementos que suministra el cuerpo para sanar, pudiendo causar desde una urticaria generalizada hasta necrosis de la piel. Se recomienda la hospitalización temprana de los pacientes para un manejo interdisciplinario que ayude a reducir la mortalidad y las infecciones.