El duelo es una respuesta natural a la pérdida, que puede manifestarse de diversas formas y no debe ser patologizado. Es un proceso adaptativo que requiere recursos internos y externos, y cada persona enfrenta el duelo de manera única. La elaboración del duelo implica aceptar la pérdida, expresar sentimientos y adaptarse a la nueva realidad, lo que puede ser facilitado por el apoyo social y técnicas específicas.