La ira es una emoción adaptativa relacionada con la defensa personal, que puede influir negativamente en el aprendizaje y la regulación emocional. Se identifica en diversos trastornos mentales, incluyendo el trastorno explosivo intermitente y el trastorno de personalidad antisocial. Para manejar la ira, se recomienda mantener la calma, practicar técnicas de relajación, y buscar ayuda profesional si es necesario.