El Concilio Vaticano I se celebró en cuatro sesiones entre 1869 y 1870. La Tercera Sesión aprobó la Constitución Dogmática Dei Filius sobre la fe católica, defendiendo los principios del cristianismo frente al racionalismo. La Cuarta Sesión aprobó la Constitución Pastor Aeternus, declarando el dogma de la infabilidad papal cuando el Papa habla ex cathedra sobre cuestiones de fe y moral.