Las vitaminas surgieron a principios del siglo XX al reconocerse que los alimentos contienen nutrientes esenciales para la salud más allá de los macronutrientes como proteínas, carbohidratos y lípidos. Se descubrió que existen sustancias orgánicas como las vitaminas que son necesarias en pequeñas cantidades para el mantenimiento de funciones metabólicas. Las vitaminas se clasifican en hidrosolubles como las del complejo B y la C, y liposolubles como las A, D, E y K.