Las empresas deben asumir una responsabilidad social global y trabajar en colaboración con sus stakeholders para cumplir sus objetivos y fomentar el desarrollo sostenible. Se proponen diez criterios clave para una gestión empresarial efectiva, que incluyen la importancia de los colaboradores, una estrategia global clara, la calidad total y el aprovechamiento de la tecnología. La planificación estratégica y la adaptación a un entorno cambiante son esenciales para el éxito a largo plazo de las organizaciones.