Los estudiantes disfrutan de profesores que explican claramente, usan variadas dinámicas de aprendizaje y manejan bien el tiempo y el grupo. No les gustan los profesores que comparten demasiada información o que abusan de su autoridad. Les gusta pasar tiempo con sus compañeros jugando deportes o conversando. La escuela responde a sus expectativas académicas pero carece de nuevas metodologías. Toman exámenes para medir su progreso y el nivel de la escuela.