La supervisión de ventas implica inspirar confianza y motivar a los vendedores para aumentar su rendimiento, destacando la importancia de establecer objetivos realistas y sistemas de información efectivos. Un supervisor debe acompañar y observar a sus vendedores, facilitando retroalimentación positiva y planificando sesiones de evaluación para mejorar el desempeño. Además, se enfatiza la necesidad de habilidades comunicativas, creatividad, y el mantener un equilibrio profesional para lograr el éxito en el ámbito de ventas.