Los círculos de calidad son grupos pequeños de empleados que se reúnen periódicamente para identificar y resolver problemas en su área de trabajo, fomentando la colaboración y el mejoramiento continuo. Estas iniciativas buscan mejorar la calidad y productividad mediante el intercambio de ideas y el apoyo mutuo, involucrando tanto a trabajadores como a la administración en la resolución de problemas. La implementación de estos círculos requiere un compromiso organizacional y una adecuada formación para los miembros, asegurando su eficacia y sostenibilidad.