La presión positiva continua en la vía aérea (CPAP) consiste en mantener una presión supra-atmosférica durante la espiración para tratar apneas y facilitar la respiración. El CPAP optimiza la entrega de oxígeno a los tejidos sin reducir el gasto cardíaco mediante la dilatación de los vasos sanguíneos y la insuflación de los pulmones. Se usa el CPAP para tratar varias afecciones respiratorias en recién nacidos y niños.