La educación en el antiguo Egipto estaba estructurada en torno a dos tipos principales de escuelas: una para la élite, enfocada en la formación política y habilidades como la oratoria y la escritura, y otra para la clase trabajadora, donde se enseñaban oficios prácticos. La enseñanza se transmitía principalmente de forma oral y estaba marcada por la autoridad del maestro, con un uso significativo de castigos físicos como método de disciplina. La educación, aunque mayormente restringida a la clase alta, incluía aspectos cívicos y morales, así como trabajo físico y entrenamiento militar pertinente para la élite y el pueblo.