Este documento presenta la reflexión de una estudiante normalista sobre sus primeras prácticas docentes en un jardín de niños. La autora describe sus experiencias observando a la maestra, realizando diagnósticos de los niños, y planeando e implementando actividades. Aunque tuvo algunas dificultades, aprendió sobre la importancia de la confianza en sí misma y de adaptar las lecciones a los niños. Concluye que las prácticas docentes enriquecen su formación al aprender tanto de los éxitos como de los errores.